Criar niños que se portan bien (PARTE II)

Bebés, niños pequeños y niños mayores

Atención: Estas herramientas no están garantizadas, y ninguna de ellas será perfecta para todos los padres y niños.  Si entiende que éstas herramientas no le funcionan, es recomendable que visite a un psicólogo que evalúa a su hijo/a y a usted (y a quienes lo disciplinan) para trabajar la situación en equipo.

Herramienta 1: Dale amor en abundancia.

Edad: De recién nacido a 12 meses (¡y mucho más!).

Cómo funciona: Seguramente te habrás preguntado si tu bebé se está saliendo con la suya cuando vas y lo alzas por la enésima vez. ¿Debes de empezar a imponerle límites? Todavía no, dicen los profesionales. Al responder a las necesidades de tu bebé no lo estás consintiendo ni “malcriando”, ya que es imposible consentir o mimar demasiado a un bebé.

De hecho, el resultado será precisamente lo contrario: al darle a tu bebé todo el amor y atención posibles ahora, le estás ayudando a transformarse en una persona bien equilibrada y comportada. Tu bebé está aprendiendo a confiar en sus padres, y su forma de hacerlo es comprobando que siempre estás presente para responder a sus necesidades.  Crecerá con mayor seguridad y menos ansiedad.

Herramienta 2: Elimina y sustituye.

Edad: 6 a 18 meses.

Cómo funciona: Como todos nosotros, los niños aprenden mientras hacen. Eso significa que cuando tu niñito/a tira al suelo su plato de frijoles es porque quiere ver qué va a pasar, y no porque tiene ganas de enojarte o ensuciar el suelo de la cocina.

Esto no quiere decir que tengas que permitirle hacer todo lo que quiera.  Cuando eso ocurra, quítale el objeto o lleva a tu niño hacia otro lugar. Ofrécele entonces algo más seguro, que ensucie menos o no sea tan destructivo. Al sustituir el objeto por otra alternativa evitas que se desespere.

Es importante que le expliques lo que estás haciendo, aunque sea demasiado pequeño para entenderlo del todo. Le estás enseñando la importante lección de que algunos comportamientos son inaceptables y que, cuando sea necesario, tú le cambiarás de actividad.

Herramienta 3: Arreglen juntos el problema.

Edad: 12 a 24 meses.

Cómo funciona: Volviendo al ejemplo del plato de frijoles, es importante diferenciar entre un bebé que juega a tirar su comida al suelo y un niñito/a que lo hace intencionalmente, sabiendo que está ensuciando la cocina para que luego mamá o papá la limpien.  Ese punto de transición ocurre cuando el niño es capaz de entender que está haciendo algo que no debe de hacer, normalmente alrededor de su primer cumpleaños. Cuando te mira con expresión traviesa y luego tira los frijoles, es hora de reaccionar. Lo que tienes que hacer es empezar a enseñarle el concepto de ser responsable de sus acciones.

Ejemplo de cómo usar esta herramienta: Tu hijito ha ensuciado todo el piso bajo su sillita a la hora de comer. Cuando termine, sácalo de la sillita, ponlo en el suelo y pídele que te alcance unos frijoles y te “ayude” a recoger. Háblale sobre lo que están haciendo: “Hemos tirado comida al suelo, o sea que ahora tenemos que limpiar”.

Herramienta 4 : Refuerza lo positivo.

Edad: 12 meses en adelante.

Cómo funciona: Este truco es fácil: Cuando tu niñito se esté portando bien, díselo, en lugar de sólo hablarle para llamarle la atención por hacer algo mal. Recompensar el buen comportamiento en lugar de reprochar el malo es un hábito que requiere un poco de práctica, pero a la larga es más eficaz.

Herramienta 5: Solicita la ayuda de tu niño/a.

Edad: 12 meses a 8 años.

Los niños llegan al mundo programados para ayudar y cooperar. Todo lo que tenemos que hacer como padres es aprovechar esta tendencia natural.  Haz que tu niñito/a participe (aunque lo haga a su manera) en las tareas del hogar, con eso le estás enseñando que en la casa todos cooperan y trabajan juntos. Dependiendo de su edad, puede lavar una verdura, alimentar al perro o separar la ropa que se ha lavado por cada miembro de la casa. Le estarás enseñando a ser un buen ayudante.

Herramienta 6: Controla su coraje.

Edad: 12 a 24 meses.

Cómo funciona: Los niños de 12 a 24 meses son susceptibles a las rabietas porque aún no son capaces de controlar sus emociones.  El primer paso que hay que tomar en estas situaciones es permitir que el niño se tranquilice como pueda. Si te permite que lo abraces, mécelo entre tus brazos hasta que se calme. Si cuando lo tocas se enfurece más todavía, dale espacio para que logre calmarse él solito.  No trates de charlar sobre lo ocurrido hasta que haya pasado su tormenta emocional. Pero una vez que se calme, no dejes de hablar con tu niñito sobre lo que ocurrió, aunque te parezca que todo se ha solucionado. Rebobina la película y vuelve a la escena. Ésa es la única forma de corregir los errores que se hayan cometido.

Herramienta 7: Háblale en su idioma.

Edad: 12 a 24 meses.

A veces el secreto para que los niños/a hagan lo que tienen que hacer o dejen de hacer lo que no deben depende, simplemente, de que nos comuniquemos con ellos de una forma que realmente entiendan. El pediatra Harvey Karp, autor del libro El bebé más feliz del barrio sugiere que los padres vean a su niñito como un “hombrecito prehistórico” y que le hablen como tal. En otras palabras, háblale de forma casi primitiva, de la manera más sencilla posible.

Karp se refiere a esta estrategia de comunicación como la “regla de la comida rápida” porque te portas básicamente como el cajero en una ventanilla de comida rápida: repites la orden y dices el precio. Usa frases cortas y mucha repetición, gestos y expresividad para mostrarle a tu niño que entiendes perfectamente lo que él quiere o piensa.

Ejemplo de cómo usar esta herramienta: Tu hijito le arranca un juguete de las manos a su amiguito. En lugar de sentarlo para un tiempo de castigo o tratar de explicarle por qué lo que hizo está mal (dos estrategias en las que asumes que tu niño ha avanzado lo suficiente en su desarrollo como para comprender lo que ha sucedido), repítele lo que crees que está pensando o sintiendo: “Tú quieres el juguete”.

Al reconocer sus sentimientos, le estás ayudando a tranquilizarse. Y una vez que se haya calmado lo suficiente para poder escucharte, podrás transmitirle tu mensaje disciplinario, aunque en la versión simplificada: “Agarrar, no. Juguete de Pablo”. Aunque al principio te parezca raro, verás como sí funciona.

Herramienta 8: Obedece sus “no”.

Edad: 12 a 36 meses.

Cómo funciona: “No” suele ser una de las primeras palabras que aprenden los niños, y casi inmediatamente se transforma en la que más les gusta. Como sabemos los papás, esa negatividad y rechazos constantes se vuelven un poco fastidiosos. Aunque parezca mentira, una de las maneras de prevenir los incansables “no” es procurando tomarlos en serio cuando tu hijito los pronuncie.

Pon en práctica estas herramientas, y verás que tu hijo/a mejora su conducta.

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